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Empezar terapia: Mirar la trama que nos habita

Proceso terapéuticoMicaela Pozzi · Psicóloga clínica

El momento en que decidimos empezar terapia, es ante todo un momento de pleno reconocimiento: se nos hace consciente el padecimiento de cierto malestar.

Es ahí cuando la terapia aparece como un camino posible, pero para eso tendrá primero que haberse caído la ilusión de omnipotencia. Esto quiere decir: la ilusión de que somos todopoderosos, de que podemos solos o solas con todo, especialmente con la angustia.

Sólo cuando cae esa ilusión, la persona podrá permitirse sostenerse en el dispositivo analítico, entendiendo el sostén en un Otro como parte de lo humano. Se trata en este punto de reconocerse en la propia condición humana a través del lazo con Otros, dejando de lado los estándares de lo individual.

Empezar a analizarse es animarse a mirar de cerca eso que nos habita sin que lo sepamos del todo. Por eso lo consideramos un acto de valentía, necesario para atravesar la trama inconsciente y no quedar atrapados en ella como único camino.

Es importante saber que ese recorrido no se hace en soledad: se sostiene en el vínculo con el analista —un vínculo distinto a cualquier otro—, dado que el analista no acompaña desde el consejo o la opinión, sino desde una escucha activa que hace lugar a la palabra del paciente.

Por lo tanto, reconocer el malestar lejos de ser una debilidad, es el punto de partida que quiebra la ilusión de omnipotencia. El dispositivo analitico solo puede operar allí donde el ‘yo puedo solo/a’ cae y abre lugar a la pregunta.